Latin party

by Alberto Sesma Mendía

Mitad de nuestra última semanita, esto se acaba poco a poco… La mañana de clases fue normal, bueno, bastante aburrida en las primeras horas pero después, en las segundas, como Emer, mi profesora, no podía venir, la sustituyó el profe de Alberto, Neil (más mono… pero rancio, eso sí, el pobre todo no lo puede tener), que mejoró un poco la mañana.

Al acabar, nos fuimos a casita a comer los últimos restos de comida que nos quedaban. A la tarde no nos echamos una siestita y nos pusimos unos capítulos de Lost para amenizar la velada. Fue una tarde tranquilita porque a la noche nos esperaba una sesión de bailes latinos en el Old Oak, bar al que siempre vamos.

Quedamos con Aurore y Clemence a las 8.30 y en el bar nos juntamos con Nami, nuestra japonesa favorita, y con sus amigas, también japonesas, que estaban emocionadísimas con el simple hecho de que iban a ver bailar salsa. De hecho, algunas de ellas nos dijeron que habían intentado aprender, pero que habían pisado tantas veces a su compañero que después de la primera clase lo dejaron.

Allí también estaba Carlos, un chico de Zaragoza que está con Alberto en clase, y su novia, viendo el partido España-USA, el cual para nuestra decepción y la de las japonesas acabó en derrota para nuestros compatriotas!!! Menudo chasco. Tras la desilusión y un rato de espera, la música y la prometida sangría gratuita dieron salida a la LATIN PARTY, pero la ranciedad de Mariana al no querer bailar puesto que nadie estaba optaba por dar el primer paso, hizo que nuestras amigas las francesitas se fueran sin vernos bailar. Unos segundos después de su huída, nos lanzamos a la pista para el deleite de las japonesitas. La verdad es que lagunas de las parejas que alli estaban bailando eran bastante profesionales, pero el miedo no pudo con nosotros, y tras dejar de temblar las piernas en el primer baile lo dimos todo en un segundo, y tercero, y… nos marcamos hasta unas bachatitas y unos pasos marcados en grupos por el DJ negrata. La verdad que estuvo bastante entretenido y hasta conseguimos hacer bailar a una de las japos que se quedo con nosotros hasta el final. Unos nachos con ali-oli a cargo de la maja camarera española que había en el bar y unos vasitos de sangría por la FACE fueron el colofón de nuestra noche latina.

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