Cena de verduras & bowling day

by Alberto Sesma Mendía

Una mañana más madrugamos para ir a clase. Esta vez, mi novio ucraniano no apareció en toda la mañana, con lo cual, respiré bastante tranquila por un día. En el recreo, quedamos con nuestros amiguitos para por la noche ir a la bolera todos juntitos en amor y compañía y para cenar algo en nuestra casa con las chicas, ya que ellas tienen sus casas bastante lejos del centro y si tienen que ir y volver se les pasa la tarde… a parte de que viven con unas familias que les ponen de cena todos los días sin excepción patatas cocidas. Las pobres las están aborreciendo pero bien.

Así que después de comer un rico risotto de los nuestros, nos echamos una mini siesta, fuimos a Internet a la escuela y, finalmente, cuando Julie y Clemence vinieron a buscarnos, fuimos a comernos un heladito baratito y finalmente nos dirigimos a hacer las compras y preparativos antes de que viniera Aurore para la cena.

Compramos millones de verduritas y pollo para prepararlos al horno. Nos supo riquísimo ya que, mientras lo hacíamos, nuestra hambruna crecía considerablemente. Charlamos con las chicas para hacer tiempo y como la temperatura acompañaba y estuvimos con las ventanas abiertas todo el tiempo hasta que, de repente, Aurore empezó a gritar: the seal, the seal. ESTA VEZ SÍ, ahí estaba, nadando tranquilamente asomando su cabeza y sus bigotes… LA FOCA!!! Qué alegría nos dio verla!! Cenamos hasta más a gusto si cabe después de nuestro hallazgo, jeje!

 

A las 9.30 fuimos a la bolera, en la entrada, nos cobraron un eurito nada más que para poder pero bueno, al final nos sirvió de descuento para el alquiler de los zapatos de payaso y la pista. La verdad es que estaban golosos con ellos puestos. Jugaron todos menos Julie y yo, que estaba inapetente total y como nunca había jugado antes, pues me daba lo mismo pasarme un día más sin.

 

La primera en jugar fue Aurora, después Clemence, Yurena, Alberto e Ismael. Vamos, eso era lo que pudimos deducir de los nombres de la pantalla que había escrito la cateta de la taquilla ya que rebautizó a todo el grupo con nombres como “Pemence” para Clemence, “Apelto” para Alberto…

La verdad es que las chicas intentaban duramente que la bola no se les fuera para los lados y poder tirar algún bolo, pero en la primera tirada, solo fue Yurena quién logró una buena puntuación. Cuando le llegó el turno a Alberto, nos dejó a todos con la boca abierta porque hizo pleno en la primera tirada!! La técnica es lo que tiene… y finalmente Ismael, al que tampoco le fue muy bien…

Poquito a poco todos empezaron a cogerle el puntillo y a conseguir puntos y más puntos, tanto es así que Clemence y Yure hicieron un par de plenos cada una! Ah, he de decir, que el hecho de que Yurena fuera por delante de su novio en el marcador, creó ciertos celillos en éste, quien intentaba ponerla nerviosa para que no ganara! ¿A que sí, Isma (que sé que lo estarás leyendo)? Jejejeje!!!! Si es que las mujeres somos así… triunfadoras de porvida… jajaja!!

El ganador de la noche con mucha diferencia fue Albertino ya que llevó cierta ventaja durante toda la partida a todos los demás. Tanta ventaja les llevaba que incluso se arriesgó a que yo tirara su última bola. Yo, que no había jugado en mi vida y que soy de las malas la peor en lo que a este tipo de juegos se refiere… ¿Os podeis imaginar cómo lo hice, no? PUES GENIAL!!!! (malpensados) HICE UN PLENO A LA PRIMERA!!!! Y en la siguiente tiraba que me regalaban por guapa (o no se por qué), tiré todos menos dos!!! Pero ahí no acaba la cosa, tenía otra oportunidad para tirarlos por gentileza de la máquina y… LOS TIRÉ!!! Mi padre va a alucinar cuando lea esto, con la de veces en la vida que me dice que cómo puedo ser tan torpe… ¡Pues sí, así fue!

 

Para acabar la noche, como no teníamos muchas ganas de irnos a dormir, decidimos acompañar a las chicas en parte de su camino a casa. Así paseábamos un ratito en una noche calurosa en Cork, que hay pocas. Aurore se quedó con nosotros porque Yure e Isma la iban a llevar a casa en coche y a eso de las 12 menos cuarto nos fuimos cada uno a nuestra casita. Día completito, ¿no?