Irish Dance

by Alberto Sesma Mendía

¡¡Nuestras camas nos están haciendo boicot!! Sí, sí, es horrible, de verdad, suena el despertador y nos agarran para no permitir que nos levantemos a la hora prevista! ¡Qué sueño, Dios mío!
Comenzamos la nueva semana desayunando a todo correr, vistiéndonos más rápido todavía y saliendo pitando hacia la escuela. Lo primero que hicimos fue ir a ver los carteles para comprobar si seguíamos en el mismo nivel y ¿cuál es mi sorpresa? Pues que no, Maruiana Sens está en un nivel superior, yujuuuuu!!!! Alberto sigue con su super clase y sus super teachers pero yo tengo que dirigirme al último piso del edificio para descubrir quiénes son mis nuevos compañeros y profesores. La verdad es que son bastante agradables todos pero no tan guays como los de mi clase anterior. Antes me reía, la gente hacía bromas los profesores estaban todo el rato haciendo gracias y contando chistes o anécdotas  divertidas… pero ahora son bastante más serios y se deben de tomar más a conciencia eso de que estamos en Advanced level!! Pero bueno, me tendré que acostumbrar y comprarme otro libro de texto de 35€…
En nuestro mini recreo nos fuimos a casa a preparar unos sándwiches para comer después de las clases y así sobrevivir unas horas más en Internet leyendo correos, mirando el tuenti y actualizando el blog, por supuesto. Y a eso de las 4 me subí a hacer la comida (un riquísimo arroz a la cubana con ningún misterio…) y Alber se quedó con su vicio favorito: MASSIRLANDA!!! Jejeje! Bueno, la cosa es que después de comer no pudimos evitar echarnos una siestita mientras veíamos una peli de Bardem. Y así transcurrió nuestra tarde hasta que las chicas nos llamaron para salir a las 8. Por supuesto, nos apuntamos y, cómo no, vivimos nuestra aventura nocturna.

El meeting point esta vez fue la oficina de correos que, como no sabíamos dónde se encontraba, Alice tuvo que venir a buscarnos casi a nuestra casa para llevarnos al destino. Cuando estábamos esperando a los últimos en llegar, Max, un chico francés super gracioso de cara nos dijo que en la calle de al lado había un pub en el que todos los lunes hacían bailes típicos irlandeses y se los enseñaban al público. Os podéis imaginar… ¡¡NOS PARECIÓ UNA IDEA ESTUPENDA!! Así que una vez llegó Clemence, nos dirigimos juntos y en armonía al pub. Elegimos una mesa junto a la ventana, no lo suficientemente grande como para que cupiéramos los 15 que estábamos, pero bueno, el calor humano nunca viene mal, desde la cual veíamos perfectamente la pista y el escenario en el que un grupo formado por cinco músicos nos amenizó la velada.

 

Estuvieron to

grupo irlandes

cando unas cuantas canciones folclóricas con mucho ritmo hasta que uno de los chicos del grupo se acercó a todas las mesas a invitar a la gente a bailar. La primera vez fui yo sola con las chicas francesas la que se animó a mover el esqueleto, pero tras una pinta, Alberto se unió al grupo con Yurena para bailar las siguientes canciones. No os podéis hacer una idea de lo que se suda!!!

Lo dimos todo y nos reímos mucho más, sobre todo, cuando le pisé la parte delantera de la chancleta a la chica que estaba detrás de mi, la descalcé y una rubia que pasaba por allí en ese momento le dio una patada a la sandalia que la mandó dos metros más a la izquierda!! Le dije sorry no sé cuántas veces, pero es que, cariño, no se puede bailar country con chanclas… probablemente la muchacha acabaría con muñones en vez de dedos porque sortear los pisotones de 40 personas saltando a tu alrededor debió de ser una tarea difícil! A parte de esto nos chocamos, nos tropezamos, nos equivocamos, imitamos a unos burros y, en el último baile, que era una especie de concursillo con una pinta como recompensa, el chico del grupo que hacía de jurado, nos vio a Alberto y a mi hacerlo tan bien, que nos echó del concurso porque nos vio cara de españoles y no quería que ganáramos por no ser irlandeses… vamos, esa es la única explicación que se me ocurre porque lo estábamos haciendo perfecto. Al final ganaron unos rubios con menos gracia que una patata cocida… la que os digo, con cara de irlandeses…

Por cierto, justo saliendo del bar, enfrente se encontraba …el Y.M.C.A. dance school!!! Increible verdad!!!

 

 

A eso de las 11 cada mochuelo se fue a su nido y nosotros, sin haber cenado y con ganas de seguir bailando, nos montamos una pista de baile en nuestro saloncito la mar de maja y nos marcamos unas bachctitas y unas salsitas de las buenas, buenas, ja, ja!

Finalmente, cenamos y nos fuimos a acostar que ya era horita!!