Encarcelados…

by Alberto Sesma Mendía

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Una mañana más, y para no abandonar nuestra cultura española, llegamos justitos a clase. Las primeras dos horas son las de gramática, digamos, y en las dos segundas nos enseñan más aspectos de la lengua del día a día. Expresiones comunes, cultura irlandesa y anglosajona… están super bien, en verdad, porque son muy interactivas, hablamos muchísimo, comparamos nuestros países y culturas, hacemos “teatrillos”, mímica… Por cierto, ya es hora de que os presente un poquito a la gente de mi clase ¿no?

A ver, somos 8 en total, 4 chicos y 4 chicas, una de ellas es nuestra amiga francesa, Alice, que es medio portuguesa también porque su madre es de Portugal y es bastante parecida a nosotros culturalmente hablando. Es muy maja y nos reímos mogollón en clase. Junto a ella están las otras dos chicas, una polaca, Anna, que me cae un poco mal porque es una estirada, y una alemana, Isabelle (creo), que es bastante más majita, quiere aprender español y se pasa el día repitiendo: “Vale, vale, ¿de verdad?”, la pobre no sabe decir otra cosa!!

Por otro lado están los chicos/hombres, el 1º es Tobías, otro alemán de 16 años que, aprovechando unas vacaciones de 15 días en Alemania, se ha venido a aprender inglés, pero el viernes ya es su último día. A su lado está un militar checo, Petr, (no, no me he comido una “e”, se llama así) de unos 40 años que tampoco es que me caiga demasiado bien porque es un mandón y si me toca con él de pareja solo podemos hacer lo que él quiere… además, no le entiendo mucho cuando habla porque tiene un acento trrrosky trrrosky que como no estés al loro no te coscas de la mitad!! A su lado está otro militar checo que también se llama Petr (es que han venido juntos con otros 10 militares checos y aproximadamente 6 se llaman Petr), pero bueno, este nos encanta a Alice y a mi porque es majísimo y para diferenciarlo del Petr Trrrosky, lo llamamos Petr in the corner, porque se sienta en la esquina. Es un tío muy culto que se interesa mogollón por la cultura de nuestros países y tenemos charlas profundas sobre temas tipo ETA, los nacionalismos… es guay!! Y para finalizar, os presento a Igor, un brasileño que se pasa la vida sonriendo a pesar de que viene a clase siempre sin dormir porque tiene que trabajar hasta muy tarde por la noche y al que le encanta Irlanda, EL CLIMA, la comida… TODO!! Dice que él no se vuelve a Brasil… FLIPO!

Bueno, a lo que iba, que tuvimos clase ¿vale? Y después volvimos a casa a comer con Alice. Alberto hizo unos burritos que te pedes, Mercedes, y nos fuimos corriendo al College para irnos de excursión a la cárcel de aquí, que ahora es museo porque tiene una historia bastante intensa y curiosa. Para llegar allí nos pegamos la pateada padre, con la consiguiente sudada porque subimos a una de las partes más altas de la ciudad, pero bueno, mereció bastante la pena porque el sitio era muy bonito, teniendo en cuenta que no deja de ser una cárcel, claro… Allí había varios guías y uno de ellos, el que más cara de borracho tenía porque estaba más rojo que la bandera de Japón, nos dijo que le encantaba el vino de Rioja, lo cual no nos extrañó en absoluto, claro… pero bueno, ese no nos tocó, nos tocó el más mongolito de todos, que sabiendo que no nos íbamos a enterar de la mitad si no vocalizaba y hablaba de forma clara (éramos unos 30 extranjeros) se puso a hablar más bien rápido, cometiendo faltas, diciendo expresiones coloquiales y riéndose de las caras que poníamos cuando, evidentemente, no nos estábamos enterando de nada…

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Pero bueno, algo si que pillamos y os diré que en esa cárcel, debido a las grandes hambrunas por las que pasó Irlanda, hubo gente de todo tipo que cometía crímenes conscientemente como robar comida, ropa y utensilios de cocina, para que les encarcelaran desde 6 meses hasta 5 años, y así poder comer al menos durante una temporada. Había mujeres embarazadas que querían dar a luz en la cárcel porque si no su hijo probablemente moriría, alcohólicos sin nada que perder, e incluso un niño de 9 años al que, por no poder desempeñar una función como mover un molino o un camión amasador como el resto de los hombres, recibía como castigo latigazos diarios atado a la pared de su celda, después lo veréis… 

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Una de las cosas que nos pasó, bueno, más bien que ME pasó, fue que un graciosillo de la clase de Alberto, cuando el guía estaba explicando, justo a nuestro lado, lo que era el papel higiénico de la época; es decir, una maraña de una especie de pelos como de caballo pero peores y con un color chunguísimo, él se acercó a nosotros y dijo ¿puedo tocarlo? Y el muy capullo ME COGIÓ DEL PELO insinuando que mi hermosa cabellera se parecía a aquella cosa asquerosa que tenía el guía en la mano!!

 

Al terminar la visita, volvimos al centro de la ciudad con el resto del grupo, yo tuve una de las charlas que he mencionado antes con Petr in the corner y Alberto bajó hablando con la teacher que nos acompañaba que resultó ser una cantante de música folk muy famosa en Corea del Sur pero que es de un pueblo de aquí al lado. Los estudiantes coreanos al verla de profesora flipan un montón, de hecho, es que han venido desde cadenas de televisión coreanas para hacerle reportajes, así que ellos dicen ¿qué hace una famosa dándonos clase? Toca algunos jueves en un bar de cerca de nuestra casa así que la semana que viene no nos la vamos a perder.  

 

Tras nuestra super excursión, cada uno se fue a su casa y Dios a la de todos, nosotros especialmente porque no podíamos ni con el pelo gracias a Óscar & Co. Jejejeje!!! Es bromita… Y prontito a la cama que al día siguiente nos esperaba un día de estudio…