From Dublin to Cork

by Alberto Sesma Mendía

Cuando sonó el despertador no nos lo podíamos creer pero nos teníamos que levantar sí o sí para dejar el albergue antes de las 10 (finalmente fueron las 10.30) e irnos tras desayunar y hacer los bocadillos. Los bocadillos más largos del mundo, habría que decir, porque Mariana tardó 2 horas en hacerlos, ocasionando un pequeño enfado en su compañero de viaje (jijiji). Mientras Alberto esperaba, un taxista lo vio con todas las maletas en la recepción del albergue, el hombre no cabía en sí de gozo porque pensaba que iba a hacer el agosto llevándonos al aeropuerto, así que lo llamó por el cristal y le preguntó que si queríamos que nos esperara para llevarnos. Alberto le dijo: yes, yes! Así que se puso más contento aún… ¿Os imaginais su cara cuando le dijimos que nos llevara a la bus station que estaba a 10 minutos de allí, no?

Mientras estábamos haciendo la cola en la bus station vimos a un hombre en la fila de al lado que estaba poco más o menos retorciéndose como una lagartija… al pobre le debía estar dando un apretón pero de los buenos. Además, estaba rojísimo de cara, aunque, bueno, eso no es un síntoma en este país porque la peña es super roja de cara, no sabemos si se deberá a la cantidad de alcohol ingerida al día o qué… bueno, a lo que íbamos, que allí estaba el pobre señor sufriendo retortijones cuando una ciega con un perro se encaminaba peligrosamente hacia él, el hombre, ensimismado por su dolor, no podía sino mirar hacia abajo en posición tronal ignorando lo que se le venía encima. Los aproximadamente 20 miembros de nuestra cola, observábamos sorprendidos el inminente choque, el cual, no pudo ser evitado por el rojillo y la ciega continuó muy digna tras su traspiés, ignorante de la situación.

El viaje fue totalmente agonizante, duró nada más y nada menos que 4 horas y media, pero amenizado por las continuas flemas del clon de Valentino Rossi, nuestro compañero del asiento de delante.

Bus to Cork

Algo que no llegamos a entender de nuestro interminable viaje en autobús es el comportamiento del revisor. Porque sí, aquí hay revisor en los autobuses también. A ver, este buen hombre se montó en la primera de las 6 paradas del autobús para pedirnos nuestro billete, cuando terminó con todos los viajeros, se bajó y desapareció. Hasta ahí todo normal, vale, pues resulta que de repente, en la siguiente parada, antes de que el bus se detuviera, ahí estaba el mismo hombre esperando para revisar los billetes de los nuevos pasajeros!!! Y lo mismo ocurrió en el siguiente pueblo, en el otro y en el otro!! Pero el colmo fue cuando de repente, en mitad de la autovía vemos, que se para un coche delante de nosotros, se baja un hombre y le hace parar y bajarse al autobusero. ¿Sabéis quién era? EL REVISOR OTRA VEZ!!! Una incoherencia más de los irlandeses…

Nuestra llegada a Cork fue un poco decepcionante, hacia muy mal tiempo, no había nadie por la calle y nadie en el colegio, donde se suponía que nos recibirían para llevarnos a nuestro apartamento. Tratamos de llamar a los teléfonos que teníamos como un cuarto de hora hasta que finalmente nos dimos cuenta de que estábamos marcando mal… ¡¡a veces parecemos del Servicio de Inteligencia, nosotros también…!! Bueno, cuando llegó una de las teachers a nuestro encuentro vimos la luz al fondo del túnel. Se llamaba Trina, como el Trinaranjus, y tenía la típica cara de irlandesa, con su pelo pelirrojo y sus pecas inclusive. Nos llevó hasta el apartamento (a unos 2 portales del colegio) y nos dio la alegría del día: teníamos un piso en el centro de la ciudad de unos 90 m2 PARA NOSOTROS SOLOS!!!! La parte mala es que es un 4º sin ascensor y con todas nuestras maletas, bolsos de mano y portátiles encima pues como que casi nos da un jamacuco, pero cuando lo vimos casi nos caemos de culo. Es la típica casa inglesa de estilo victoriano con sus ladrillos marrones y sus techos altos, sus vistas al río Lee y su luminosidad por todas partes ¿sabéis, no? Pues encima cuanta con dos habitaciones, una de matrimonio y la otra de dos camas, un baño, un pasillo largísimo y un salón-cocina divino de la muerte con tropecientos sillones y sofás para todo aquel que quiera venir a vernos! Os ponemos un reportaje fotográfico justo debajo para que podáis apreciar esta maravilla…

The Corridor

The Kitchen

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Livingroom

the other corridor

The bathroom

Habitación 2

Habita prinicpal

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Y prácticamente fue así como acabó nuestro día, tras pasarnos por el SPAR para comprar unos huevos, arroz y algo de desayuno. ¡Ya estábamos listos para dormir bien y hacer nuestra prueba del día siguiente!

1ª cena en piso